Adoro la pizza. Es una de las comidas que más me gustan. A la americana, más blanda, o a la italiana, horneada, de pasta fina y crujiente. Algo tan simple como masa, tomate y mozzarela parece mentira que pueda estar tan bueno. Hay muchos sitios donde la hacen y la mandan a domicilio (me gusta especialmente la Sicilian de Pizza Hut, aunque es una bomba de relojería) y por supuesto decenas de pizzerías para comerla recién hecha. Pero hace años descubrí que las precocinadas de Casa Tarradellas (y sus versiones en marcas de distribuidor) podían convertirse en un pequeño manjar, siempre que sepas reconstruirlas.
Suelo comprar las pequeñas, que para la comida de una persona son suficientes (aunque si eres un zampón de primera también puedes elegir las de tamaño normal) y tienen un precio que no suele superar un par de euros.

La mejores para la “reconstrucción” son las de cuatro quesos o la margarita. Si no hubiera, puede servir cualquiera, aunque las que llevan atún dejan bastante que desear. Una vez sacada de su envase le pongo tomate por encima. Puede ser natural o frito. Con tomate frito quedará mucho más jugosa, eso sí. Tras esparcir bien el tomate, es momento de añadir los “topics”. El jamón serrano viene bastante bien, pero si no hay, siempre se le puede añadir una salchicha de Frankfurt cortada en trocitos, de forma que queden bien esparcidos. Y tras el ingrediente elegido, espolvoreo con queso rallado toda su superficie (hoy he rallado un queso de oveja curado en vez de tirar del de bolsa). Si has elegido la de cuatro quesos piensa si te gusta con mucho queso o no, para evitar pasarte. A veces incluyo unas hierbas por encima. El orégano le da un “toque italiano”, aunque desde que descubrí el “Toque Ibérico” me decanto por ellas. Absolutamente imprescindibles.
Con la pizza montada es el momento de la elección, a la americana o a la italiana. Personalmente prefiero hacerlas en casa a la americana, así que uso el microondas, al máximo de potencia, durante 3 minutos. No más, puesto que puede quedarse muy seca si te pasas.
Una vez sacada del microondas, echo unas gotas de tabasco. Es picante, pero tiene un aroma delicioso, de forma que usado con mesura le da un sabor muy especial. Y tras el tabasco, siempre después, para evitar que éste flote, un chorreón a discreción de aceite de oliva extra virgen. Yo hoy le echaré un Pico Cabañas fantástico por su sabor y color.
En menos de 10 minutos plato simple, barato y riquísimo
Salud, Bon Appetit y Heavy Metal! \m/